Aprendé a compostar en 6 pasos

Por: Natalia Giuoggioloni para Espacio Sustentable

Edición: Martín Almiña

Reciclar tus residuos orgánicos para convertirlos en un fertilizante natural es una tarea sencilla y rápida de llevar a cabo. Todo lo que necesitás es un contenedor para usar como compostera -por ejemplo un cajón de verduras-, un mínimo espacio abierto, idealmente con sombra, y algunos pocos minutos diarios de dedicación.

A continuación te detallamos el paso a paso básico para empezar a re-ciclar los materiales orgánicos que descartás en casa y, en consecuencia…¡Reducir en más de un 50% la cantidad de basura que sacás a la calle!

1 – Reconocé y separá los orgánicos.

Los materiales a compostar se dividen en  “húmedos” y “secos” y/o “verdes” y “marrones”. Los primeros están conformados por cáscaras de frutas y verduras,  restos de té, yerba y café, flores, plantas y hojas verdes. Entre los “secos” encontramos, principalmente, papel sin tinta, hojas, flores y restos de poda (ya secos), cáscaras de huevo, fósforos usados, pelos, uñas y tierra.

Es muy importante no agregar a una compostera domiciliaria restos de carnes, materia fecal, pañuelos o gasas usados, aceites, ni lácteos. Estos residuos, aunque son orgánicos, al ser más complejos en su composición, son más difíciles de descomponer y pueden dar lugar a la aparición de malos olores o patógenos en nuestra compostera.

2-  Incorporalos por capas.

Una  de las técnicas más recomendadas para el compostaje doméstico consiste en colocar los materiales por “capas”. Esta metodología nos permite llevar un control de la variedad y cantidad de residuos que estamos compostando, lo cual hace más simple lograr el porcentaje ideal: 50% verdes y 50% marrones (en volumen).

De esta forma, empezamos incorporando un “piso”  de residuos secos, formando una capa de dos o tres centímetros de espesor. Una vez alcanzado este volumen,  continuamos colocando  la misma cantidad de “húmedos” y así sucesivamente, hasta llenar la compostera.

3 – Asegurá humedad y entrada de aire.

Para que el compost se desarrolle de manera óptima es necesario garantizar que la pila o mezcla tenga buena oxigenación y humedad. Estos dos elementos resultan determinantes y son condición para llegar a cosechar tu compost.

Por esta razón, es muy importante colocar la compostera en un espacio ventilado y, a la vez, protegido del sol directo que podría secar demasiado los materiales. Si la entrada de aire no es suficiente, podemos hacer algunos orificios extra a mano.  Y, para asegurar la cantidad de agua necesaria, se recomienda regar la compostera día por medio.

4- Cortá en pedacitos, tapá y remové.

A fin de acelerar el tiempo de descomposición que tienen los materiales orgánicos,  se sugiere trozar los elementos. Si  podemos picarlos o cortarlos en pedacitos, que no superen los dos centímetros  de diámetro, estaremos ayudando a los microorganismos a realizar su trabajo.

Además, es buena  idea mantener la compostera tapada (para evitar la llegada de las pequeñas “mosquitas de la humedad”) y remover la mezcla, al menos una vez por semana. De esta forma, vamos a encontrar que el compost se madura de manera homogénea, rápido y sin ocasionar molestias.

6- Incorporá lombrices californianas. 

Las lombrices californianas son las estrellas del compost y están altamente recomendadas ya que humifican la pila, devolviéndonos un producto mucho más rico y nutritivo.  La lombrices californianas son las agricultoras del compost. Lo que ellas hacen es aumentar varias veces la cantidad de bacterias en el compost, acelerando la descomposición de los residuos orgánicos.

Si vamos a utilizar lombrices, no podemos olvidar que ellas necesitan también algunos cuidados fundamentales como oscuridad y humedad. Además, como suelen reproducirse muy rápido, debemos estar preparados para trasladar parte de la población a una nueva compostera… o regalarlas a algún amigo compostador.

¡Ya estamos listos para empezar! El tiempo total de maduración del compost va a depender de la época del año y la atención que le demos al proceso. Se estima que tres meses en verano y cinco meses en temporadas más frías son períodos normales para obtener muy buenos resultados y cosechar un rico fertilizante natural que mejore la salud de nuestra tierra y plantas.

¿Y vos, que estás esperando para fabricar tu propia tierra?

composteras

Anuncios
Aprendé a compostar en 6 pasos

La tendencia de reciclar residuos orgánicos: ¿cómo armar un compost en tu casa?

Por: Natalia Giuoggioloni de Goes Green

Tus residuos orgánicos se pueden transformar en el mejor fertilizante natural para plantas y jardines. Además, las iniciativas de compostaje doméstico son una forma simple de fomentar la conciencia ambiental en casa, involucrar a los integrantes de la familia en un proyecto común y colaborar con la higiene del barrio.  Basta con tener un mínimo espacio abierto, algunos minutos de tiempo para armar una compostera y un pequeño cambio de hábitos hogareños.

Fertilizante orgánico

La descomposición de los materiales orgánicos es un proceso biológico natural. Cuando lo controlamos para optimizarlo y acelerar sus tiempos, obtenemos compost: un fertilizante natural de altísima calidad que mejora notablemente la salud de suelos y plantas.  El compost es un producto de simple producción, no tóxico y sus formas de utilización son variadas: se puede mezclar con la tierra de nuestras macetas, esparcir sobre el suelo del  jardín a modo de colchón y colocar alrededor de las raíces de los árboles de parques y veredas.

Conciencia Ambiental

Cuando  adquirimos el hábito de separar nuestros residuos orgánicos para compostar empezamos a tomar conciencia sobre el potencial de reutilización natural de estos materiales.  Verlos transformarse  en abono nos ayuda a entender  cuánta materia prima estamos desaprovechando cada vez que sacamos basura a la calle.

Proyecto familiar

La compostera familiar puede constituirse en un desafío grupal que involucre a toda la familia. Podemos plantearlo casi como un juego, estableciendo  reglas,  roles y  un objetivo final con plazos temporales.  Los beneficios de este tipo de iniciativas trascienden  lo ambiental  para representar un proyecto que fortalezca los lazos familiares.  Se trata de una tarea en común, una forma de re-conexión entre los integrantes del grupo familiar para alcanzar un resultado que beneficia a todos.

Menos residuos

Cuando compostamos reducimos casi a la mitad la cantidad de basura  que sacamos a la calle cada noche. Estos desechos orgánicos, que evitamos enviar al relleno sanitario, representan  un aporte muy importante al propósito  de disminuir la contaminación ambiental  por gases que dañan la atmósfera  y líquidos lixiviados que pueden contaminar las napas subterráneas. Menos basura se traduce en menor polución, disminución de olores desagradables y reducción del  riesgo de contraer enfermedades.

Cómo armar la compostera

Para empezar con el proceso de compostaje necesitamos definir y considerar algunas cuestiones fundamentales:

  • La compostera debe colocarse en algún lugar de la casa que tenga buena ventilación.
  • No debe estar directamente expuesta al sol ni a la lluvia. Lo ideal es un espacio abierto, pero techado y con sombra.
  • Como compostera es posible utilizar elementos que tengamos en casa, en desuso: tachos de basura, cestos para la ropa, macetas grandes, cajones de fruta/verdura, entre otros.
  • Verificar que la compostera tenga buena entrada de aire.
  • Siempre colocar los materiales orgánicos por capas, empezando por una primer capa de residuos secos (hojas secas, cartón, servilletas de papel, etc). Alternando luego con húmedos (restos de frutas/verduras, yerba, café, restos de poda), y así hasta completar la compostera.
  • Cada dos o tres días regar la mezcla y revolver para impedir que se compacte.
  • Mantener la compostera siempre tapada para evitar moscas y malos olores.

compostera flyer 2

¡Empezá a compostar ahora! Ya sea para mejorar la salud de tus plantas, para emprender una actividad familiar o bien para reducir la cantidad de residuos que se llevan los camiones recolectores cada día. Existe más de una buena razón para armar tu propia compostera.

La tendencia de reciclar residuos orgánicos: ¿cómo armar un compost en tu casa?

El Parlamento de la Unión Europea hace un llamado para alargar la vida de los productos

Traducción: Ana Isabel Dorado del Río

Revisión: Martín Almiña

 

(Estrasburgo) El Parlamento Europeo hizo un llamado a la Comisión, Estados miembro y productores para que tomen medidas y se aseguren de que los consumidores puedan disfrutar de la duración y alta calidad de los productos, que estos puedan ser reparados y actualizados.

En su sesión en Estrasburgo, el MEP (Miembros del Parlamento Europeo) dijo que debería ser más fácil reparar y actualizar los productos y el software e hizo un llamado para abordar la obsolescencia programada y para construir repuestos asequibles.

Según wikipedia: La obsolescencia programada u obsolescencia planificada es la determinación o programación del fin de la vida útil de un producto, de modo que, tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante o por la empresa durante la fase de diseño del mismo, este se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible por diversos procedimientos.

Según la encuesta del Eurobarómetro de 2014, el 77% de los consumidores de la UE preferiría reparar sus productos más que comprar nuevos, pero últimamente tuvieron que reemplazarlos o desecharlos porque se desanimaron por el coste de la reparación y por el nivel de servicio proporcionado.

cartuchos

“Debemos reinstaurar la reparación de todos los productos lanzados al mercado” dijo el reportero del MEP Pascal Durand. “Tenemos que asegurar que las baterías no estén pegadas al producto, sino que estén atornilladas, para que no tengamos que tirar un teléfono cuando la batería se rompe. Necesitamos asegurarnos de que los consumidores sepan cuánto duran los productos y cómo pueden ser reparados”.

El Parlamento quiere promover una mayor vida del producto, en particular abordando la obsolescencia programada de los bienes concretos  y del software.

Sus recomendaciones incluyen:

  • Productos robustos, fácilmente reparables y de buena calidad: “criterios de mínima resistencia” que se establezcan para cada categoría del producto desde la etapa de diseño.
  • Si una reparación tarda más de un mes, la garantía debe ser extendida para ajustarse al tiempo de reparación.
  • Los estados miembro deberían dar incentivos para producir productos duraderos y reparables, potenciar reparaciones y ventas de segunda mano. Esto podría ayudar a crear trabajos y reducir gastos.
  • Los consumidores deberían tener la opción de ir a un reparador autónomo;  barreras técnicas de software u otras que impidan que las reparaciones se lleven a cabo, deberían ser desincentivadas por las empresas u organismos autorizados.
  • Componentes esenciales, tales como baterías y LEDs, no deberían estar anclados a los productos, a no ser que sea por motivos de seguridad.
  • Deberían ser accesibles los repuestos que son indispensables para un apropiado y seguro funcionamiento del producto “a un precio ajustado a la naturaleza y vida del producto”.
  • Debe presentarse una definición de toda la UE de “obsolescencia planificada” y un sistema que pueda probar y detectar la “obsolescencia incorporada”, así como “medidas apropiadas de disuasión para los productores”.

El Parlamento solicita a la Comisión que considere una “etiqueta europea voluntaria” que abarque, en particular, la longevidad del producto, las características ecológicas del diseño, y la capacidad del mismo en línea con los progresos técnicos y la posibilidad de reparación.

El MEP también propone crear un “medidor” para los productos de consumo más relevantes, en particular electrodomésticos de gran tamaño, para asegurar una mejor información para los consumidores.

Más información:

Resolution on a longer lifetime for products: benefits for consumers and companies

Study on “A longer lifetime for products: benefits for consumers and companies”

EP Research – Planned obsolescence: Exploring the issue

FUENTE: EU Business

 

El Parlamento de la Unión Europea hace un llamado para alargar la vida de los productos

Volar es malo para el planeta. ¿Cómo podemos ayudar a mejorarlo?

Te tomás un vuelo ida y vuelta entre Nueva York y California, y generaste alrededor del 20 por ciento de los gases de efecto invernadero que tu coche emite durante todo un año.

Si sos como otras personas, volar puede representar una gran parte de tu huella de carbono. La industria de la aviación representa el 11 por ciento de todas las emisiones relacionadas con el transporte en los Estados Unidos.

Según algunas estimaciones, anualmente alrededor de 20.000 aviones están en uso en todo el mundo, sirviendo a tres billones de pasajeros. En 2040, más de 50.000 aviones podrían estar en servicio, y se espera que vuelen más a menudo.

Si estás volando, estás añadiendo una cantidad significativa de gases a la atmósfera que calientan el planeta, hoy en día no hay manera de evitarlo, sin embargo hay algunas maneras de hacer que tu viaje en avión sea un poco más verde.

Primero, volar menos, reducir.

La forma más efectiva de reducir tu huella de carbono es volar con menos frecuencia. Si todos tomáramos menos vuelos, las compañías aéreas no quemarían tanto combustible.

Según el Banco Mundial, el americano promedio generó cerca de 16,4 toneladas métricas de dióxido de carbono en 2013. Según algunos cálculos, un vuelo de ida y vuelta desde Nueva York a San Francisco emite cerca de 0,9 toneladas métricas de dióxido de carbono por persona. Para un americano eso representa alrededor de un 1/8 de sus emisiones de carbono anuales.

(Como dato, el promedio global era cerca de cinco toneladas de dióxido de carbono por persona en 2013.)

volar

¿Y si voy en auto? Cuanto más larga sea la distancia, más eficiente será el vuelo, porque en velocidad crucero un vuelo requiere menos combustible. Es por esto que es mucho mejor hacer un vuelo de larga distancia que ir en auto. Por otro lado si el viaje es corto, puede que sea mejor ir en auto.

Los vuelos directos también pueden ayudar: cuantas más veces despegues, más combustible es necesario. Según un informe de 2010 de la NASA, cerca de 25 por ciento de las emisiones de un avión proceden de aterrizar y despegar. Esto incluye la rodadura, donde está la mayor fuente de emisiones en el ciclo de aterrizaje y despegue.

Por otro lado algunas investigaciones sugieren que volar en temperaturas más cálidas es menos eficiente, ya que el aire caliente es menos denso y hace que sea más difícil para los aviones obtener suficiente elevación para despegar y necesitan quemar más combustible.

¡Si volás, compensá!

En europa ya se pueden comprar billetes compensando el carbono emitido en el viaje, es decir pagás por remover los gases de efecto invernadero que fueron emitidos, secuestrando dióxido de carbono y removiéndolo de la atmósfera. Por ejemplo, podés poner dinero de tu pasaje para replantar árboles que absorben el dióxido de carbono de la atmósfera. Algunas de las líneas aéreas que ofrecen compensaciones son: Delta, United y JetBlue, entre otras.

Para compensar la huella de carbono de casi 0,9 toneladas métricas de un solo pasajero que viaja en los Estados Unidos desde Nueva York a San Francisco en julio en ida y vuelta, Sustainable Travel International, con su programa de compensación en EE.UU., ofrece dos opciones: donar $8,95 a un molino de viento en una granja en Texas o donar $10,75 a un programa de conservación forestal en Perú. En Argentina, es posible compensar a través de Banco de Bosques, un iniciativa que se encarga de proteger hectáreas de bosque.

Hay un cierto debate sobre la mejor manera de compensar, por ejemplo,  dónde y cuándo deberían elaborarse los programas de plantación de árboles para obtener el máximo efecto.

“Las compensaciones pueden proporcionar una manera útil para ayudar a reducir su huella climática”, dice Peter Miller, un científico del Natural Resources Defense Council. “Pero es importante asegurarse de que estás recibiendo reducciones de emisiones reales y creíbles.”

Para asegurarse de que un programa de compensación realmente hace lo que dice, tiene que cumplir varios criterios, incluyendo la verificación por un tercero. Todos los programas utilizados por las principales líneas aéreas son verificados por estas empresas para asegurarse que proporcionan los efectos de reducción de carbono que las compañías le demandan.

Tarifas de vuelo.

Según un estudio del Banco Mundial, las emisiones asociadas a volar en clase ejecutiva son aproximadamente tres veces superiores a las emisiones asociadas a volar en clase turista.

En clase ejecutiva y en primera clase, los asientos son más grandes, por lo que viajan menos pasajeros para la misma cantidad de combustible. El estudio estima que un asiento de primera clase podría tener una huella de carbono hasta nueve veces más que una turista. Finalmente los pasajeros de clase turista tienen algo por lo que estar contentos: su huella de carbono es menor.

Escuchemos a los asistentes de vuelo.

Al parecer, algunas de las reglas sobre cómo bajar y subir las persianas de las ventanas podrían ayudar a reducir las emisiones.

“Cuando aterrices en un destino cálido, los asistentes de vuelo podrían pedirte que cierres las persianas”, dice Christine Boucher, Directora de sostenibilidad ambiental global de Delta Air Lines.

“¿La razón? Reduce la cantidad de combustible utilizado para enfriar el avión cuando está en el Aeropuerto”, dice.

Esto no hará nada para contrarrestar todas las emisiones que el avión creó mientras volaba. Pero es un ejemplo de hasta dónde llegarán las aerolíneas para ahorrar combustible cuando puedan. Eso no solo ayuda a sus líneas, sino también a la salud del planeta.

Conozcamos los combustibles.

Las aerolíneas comerciales estuvieron utilizando biocombustibles en algunos vuelos de pasajeros desde 2011, mezclandolos en cantidades variables con combustibles convencionales basados en petróleo. Los biocombustibles, que pueden provenir de fuentes como aceites naturales, algas marinas y desechos agrícolas, pueden ayudar a reducir las emisiones de calentamiento del planeta por la aviación.

El año pasado, United Airlines comenzó a utilizar biocombustibles en todos sus vuelos para fuera de los Ángeles. El biocombustible, creado por una empresa llamada AltAir Fuels, se estima que redujo por lo menos 60 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con el combustible regular de jet, según United (Reduce emisiones usadas para fabricar el combustible así como las emisiones al quemarlo.)

Otras compañías y el gobierno estadounidense están trabajando para desarrollar biocombustibles alternativos para su uso en la industria aérea. Hasta ahora, sin embargo, no se ha desarrollado un mercado comercial viable.

En octubre, más de 190 países acordaron reducir la huella de carbono del transporte aéreo a través de una combinación de compensaciones y mejoras en la eficiencia.

También podés comprobar la eficiencia de combustible de las aerolíneas en que volás. Según un informe del Consejo Internacional de Transporte Limpio, Alaska Airlines y Spirit Airlines fueron las aerolíneas nacionales más eficientes en 2010. American Airlines y Allegiant Air estaban en la parte inferior de la lista de las 15 aerolíneas más grandes.

FUENTE: The New York Times versión on line

Traducción: José María Garrido Arenas

Revisión: Martín Almiña

Volar es malo para el planeta. ¿Cómo podemos ayudar a mejorarlo?

Sostenibilidad o Sustentabilidad

Por: Martín Almiña

Sustain, Sostener. Ability, Habilidad. Sin lugar a dudas la maquinaria de marketing norteamericano es tremendamente eficaz desparramando su cultura sobre el mundo.

Una y otra vez aquellos que trabajamos en el mundo de la sostenibilidad nos encontramos con la difícil pregunta: ¿Sustentabilidad o Sostenibilidad? Hoy la sustentabilidad, se usa para casi todo. Todos quieren ser sustentables, y al parecer, todos lo son. ¿Será debido a que estamos usando un concepto que no terminamos de entender? ¿Y si ponemos en marcha nuestra propia cultura?

La palabra Sustentabilidad no existe en el diccionario de la Real Academia, la misma es una adaptación que hemos hecho de la palabra anglosajona, a mi entender dejando su significado a medias, cuál un híbrido con dificultad para reproducirse.

La palabra Sostenibilidad, al igual que su prima inglesa, es la combinación de las palabras Sostener y Habilidad. Es decir que cuánto más sostenibles somos, más habilidad poseemos para sostenernos. ¿No es esto maravilloso? Está palabra nos está hablando de recuperar nuestras aptitudes para sostenernos, a nosotros mismos. Nos habla de volver a amasar esa materia vital denominada conocimiento, y a hacerla práctica para por ejemplo, crecer nuestros propios alimentos, o por qué no, arreglar nuestros propios electrodomésticos.

La actual sociedad de consumo ha generado un facilismo difícil de evitar debido a las comodidades que el tener casi todo a un click y una transferencia de distancia. La pregunta que subyace es: ¿A qué costo lo estamos haciendo?

La Sostenibilidad también tiene que ver con la levedad, es decir, que tan leve es un ser humano para el planeta. Después de todo, es la tierra la que carga con nosotros ¿Cierto?

¿Cómo hacemos entonces para volvernos más leves? La levedad tiene que ver con la energía que le demandamos a nuestro entorno. Cuanta menos energía demandamos, más leves y por ende menos pesados, somos. Cuando alguien busca llamar la atención una y otra vez, nos desgasta, nos demanda energía, decimos: “que pesado”. Por el contrario cuando alguien nos hace reír, nos ayuda, nos enseña o nos da, nos sentimos aliviados.

¿Cómo hacemos para volvernos más leves? La levedad podría fácilmente relacionarse con las 4R en un orden de prioridad. Primero volver a pensar, repensar, ¿Hace falta que compre este producto? A esta R le sigue reducir, preguntarnos ¿Puedo comprar menos de esto? A reducir le sigue reusar. ¿Puedo volver a darle algún uso a este producto? Nuestras abuelas eran especialistas aprovechando la comida varias veces. Y recién al final, es que aparece  re-ciclar,  volver a darle un ciclo a un material.

Ésta lógica se puede aplicar a todo lo que hacemos. Re pensemos, sostengamos. Seamos más livianos.

Sostenibilidad o Sustentabilidad

Techos vivos: una tecnología verde

Ayudan a mantener las casas aisladas, ahorran energía, reducen el ruido y además son bellísimos; pero a la vez resultan caros y en ocasiones son difíciles de mantener. ¿Puede esta tecnología popularizarse?

Son preciosos los techos verdes. Basta detenerse a pasar imágenes en Google para entrever la belleza, la frescura y el solaz que estos verdaderos jardines de altura son capaces de aportar a ese mar de cemento que son las grandes urbes. Hablamos –claro- de un sistema constructivo que permite que determinada vegetación crezca en la parte superior de un edificio, en principio para optimizar el rendimiento térmico de esa estructura, pero también para reducir el ruido, mejorar los niveles de oxígeno y aportar biodiversidad.

“Se calcula que hacia el año 2025 un 60 por ciento de la población será urbana. Y para entonces tendremos que diseñar un pensamiento que no tenga que ver simplemente con sacar el mejor partido de cada metro cuadrado”, advertía en TedXPanama la botánica Kimberly Portmess (https://www.youtube.com/watch?v=yJZlIr2KSRQ). Según la experta, en ciudades como Panamá se ha cambiado a una velocidad inusitada superficie plantada por otra impermeable, con lo cual lo que se impone ahora es buscar la forma de reintroducir vegetación para mitigar el efecto “isla de calor”, retener el agua y reducir la contaminación. “El 65% del consumo eléctrico de un edificio se destina a calentarlo, enfriarlo, e iluminar. Y las plantas tienen esa capacidad maravillosa de convertir la luz del sol en energía y el dióxido de carbono en oxígeno para crear el microclima que necesitan para sobrevivir. Pero solo un techo verde no va a hacer el trabajo. Hay que lograr hacer masa crítica”, resaltó durante su exposición.

CityHall

En la misma línea se expresa el arquitecto e ingeniero alemán Gernot Minke, quien observa que después de una gran tormenta los techos verdes –cantidad de ellos- pueden cumplir un rol crucial al retener el agua que irá drenando unas horas después. “Por eso para una ciudad puede ser una enorme ventaja tener muchos techos verdes”.

Existen muchos sistemas constructivos de techos verdes, pero lo que básicamente necesitan es un mínimo de sustrato y luego varias capas de diferentes materiales que sirven para absorber el agua, filtrarla, drenarla y proteger el techo de las raíces, además, por supuesto, de impermeabilizarlo correctamente. Luego se pueden plantar diferentes especies, desde pasto hasta flores aunque siempre teniendo en cuenta que por lo general suelen estar expuestas a condiciones bastante extremas de viento y sol. Otra cuestión clave es que hay que evaluar la estructura edilicia con un arquitecto o ingeniero para saber si la instalación es viable (el metro de techo verde saturado de agua puede pesar entre 35 y 180 kilos), y que dependiendo del clima puede llegar a requerir más o menos riego.

De ahí que los costos pueden ser elevados, incluyendo materiales importados. Por eso –más allá de las innegables ventajas- cabe preguntarse también si es practicable promover una solución que requiere de grandes inversiones por parte de los ciudadanos contra otras que (por caso plantar más árboles) podrían recaer en el accionar del Estado.

Para Martín Almiña, ingeniero industrial y parte de la asociación civil Más Oxígeno, “la sustentabilidad (sostenibilidad), nos guste o no, arranca muchas veces en un sector de la sociedad que tiene el tiempo y el dinero para pensar una alternativa a los sistemas tradicionales, lo que no quiere decir que los techos verdes tengan que ser una cosa de ricos”. De acuerdo al profesional no parece razonable que se estén trayendo materiales de Europa para construir estos sistemas, dado que podrían estar pensándose desde la Argentina opciones más económicas, “no obstante sigue siendo una solución técnicamente buena. Solo falta que la tecnología se popularice para que existan más oferentes, más alternativas y el servicio se abarate”.

“Tal vez no hace falta poner un techo verde propiamente dicho –agrega-. Si alguien tiene una terraza y debajo una casa en la que en verano hace mucho calor y en invierno hace mucho frío, con solo llenar de plantas esa terraza se va a dar cuenta de que la temperatura se morigera”, explica, ya que la tierra retiene el calor en invierno mientras que durante los meses estivales las hojas contribuyen a generar un efecto refrigerante. “Lo que me interesa es transmitir ese concepto –concluye- para que cualquiera pueda ponerlo en práctica”.

Baso en: Techos verdes, una tecnología en crecimiento.

Techos vivos: una tecnología verde

¡Descubren como transformar Residuos Orgánicos en Oro!

¿Sabía usted que puede transformar sus residuos orgánicos en oro?

Quién hubiera dicho que justo en frente de nuestros ojos, día a día, estábamos perdiendo cientos de miles de kilos de uno de los materiales más valiosos sobre la tierra. La mismísima tierra.

Lo que pasa es que cuando un material toma otra forma, a veces nos confundimos. “Las cosas no son lo que parecen”, dicen.

Existe una inteligencia muy antigua sobre la tierra, que de lo que se encarga es de agrupar los minerales y los elementos, utilizando la energía del sol como motor, y el carbono del aire para crear estructuras orgánicas… con ustedes… las plantas.

El camino de ida lo conocemos, ¿A quien no le gusta ver crecer una planta? ¡Que crezca, que florezca, que de frutos! Es simplemente hermoso. Ahora… ¿Y su descomposición? ¿Algunas vez te preguntaste cómo se desarman las estructuras que componen un organismo que estaba vivo? ¿Cómo es que vuelven a la tierra? De alguna manera la naturaleza debe haber resuelto, para que aquello que se compone, se descomponga.

De componer, de composición, es así como surge esta increíble, nueva y no tan nueva palabra, el compostaje.

Existe un universo detrás del compostaje, y jamás lo hemos notado. Es que estaba cubierto, esperando a ser descubierto. El compostaje se ocultó durante siglos debajo de las piedras, debajo de las hojas, debajo de los troncos, en el lecho de los bosques…¡y es que en la ciudad no hay bosques! ¡Por eso es que quedó tan escondido!

El compostaje es el proceso natural que permite descomponer las estructuras orgánicas, y dejar libres aquellos componentes esenciales, que luego organismos como las plantas pueden reagrupar para ciclar la vida una y otra vez.

Ciclo Compost

 

¿Cómo sucede?

El compostaje tiene su propio gremio. Un sinnúmero de pequeños micro (invisibles a simple vista) y macro (visibles a simple vista) organismos, quienes se encargan de romper los enlaces de las estructuras orgánicas, y dejar libres los nutrientes esenciales en forma de tierra orgánica, humus, oro negro.

¿Qué más valioso mi querido lector que tierra fértil con la capacidad de hacer crecer y nutrir a cualquier semilla que sembremos?

Lao Tsé decía que una de las claves de la vida yace en hacer sin hacer. El compost, al igual que toda inteligencia natural, dispone de esa clave. Si las condiciones de la mezcla que preparamos son las adecuadas, si la alquimia de nuestra composición es la correcta, solo debemos dejar que quienes saben (organismos del compost) hagan su trabajo, y nos devuelvan la simplificación de aquello que introdujimos en la mezcla.

¿Parece magia cierto? No lo es, el conocimiento nos permite hacer sin hacer. Detrás de él se esconde una gran riqueza.

¡Nos vemos la próxima!

¡Descubren como transformar Residuos Orgánicos en Oro!