Aprendiendo a ser Equipo

A la hora de convertirnos en un equipo, todo equipo sabe que es primordial definir roles. Definir roles nos permite a cada miembro tener en claro cuál es nuestro alcance, es decir, hasta dónde llega mi responsabilidad (habilidad para responder). Quien les escribe es Martín, me toca estar a cargo de la comunicación de Más Oxígeno. A partir de ahora, paso a relatarles lo que vivimos hace una semana, y los aprendizajes que obtuvimos. 

Volviendo al tema… SI definir roles es difícil en grandes organizaciones, con años de estandarización, imaginen lo que puede pasar en un pequeño emprendimiento de Sostenibilidad, donde la creación amenaza con ser algo completamente nuevo y distinto de lo que ya se ha hecho. Sin embargo, sabemos que existen áreas comunes a cualquier emprendimiento y eso fue lo que buscamos el pasado viernes a través de una dinámica de juego de Rol en Más Oxígeno.

Me junté con Fede un día antes y luego de algunas idas y venidas pensamos en qué actividad podríamos llevar a cabo como equipo, permitiendo que todos participen, buscando ver reflejados aquellos vicios que hoy nos entorpecen el día a día, para trabajar activamente sobre la mejora de los mismos.

La actividad consistió en cocinar un plato para un supuesto inversor. Los roles en juego fueron: Inversor, Cocinero, Cheff, Compras 1, Compras 2 y Periodista. El cheff diseñaría el plato, el equipo de compras calcularía los ingredientes necesarios, el inversor definiría el capital a utilizar, compras conseguiría la materia prima, el cocinero cocinaría el plato y el periodista registraría toda la actividad. Finalmente todos como comensales evaluaríamos la calidad del producto final.

Sorteamos los roles. Que poético. El azar no existe. Gastón Deve: Inversor. Martín Almiña: Cocinero. Federico Gomez: Compras 1. Guido Apelbaum: Compras 2. Santiago Romar: Cheff. Lucas Groglio: Periodista.

Empezó el juego. Rápidamente los más competitivos quisieron saber por qué se jugaba. Competíamos contra nosotros mismos ¡¿Que más difícil!?. El objetivo era lograr un plato de calidad para el inversor en 2 horas de tiempo. El plato elegido por Santiago fue Mayonesa de Ave de Entrada, Cazuela de merluza de Principal y Ensalada de Frutas con Dulce de Leche de Postre. A estas alturas el Cheff (Santiago) se había pasado 45 segundos y planificado 2 platos más de lo que habíamos pensado con Federico. Que empiece el juego.

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Con el menú del día en manos, el departamento de compras llevó a cabo el inventario de los productos que debían ser comprados para lograr el plato deseado. Hubo un desafío muy grande que fue que el Cheff sólo les dio el título del menú, por lo que tuvieron que construir los platos con su imaginación para lograr un inventario y entregar productos que pudiesen armar el plato. El inventario fue entregado al inversor (Gastón), quien en menos de 10 minutos entregó un presupuesto para la compra.

Quedaban 45 minutos para hacer las compras, contaban con lo justo. Cuando llegaron pensaron “en caso de no llegar con todo, cumplamos con el plato principal”. “El supermercado fue difícil, ahí tenes que tomar decisiones, no queda otra” nos contó Guido, “Algunos productos no los encontrábamos, y tuvimos que cambiar por otros”. “No solo eso, nos olvidamos las bebidas”, prosiguió. Además se encontraron con que uno de los comensales no comía pollo. Lo resolvieron comprando pepino, huevo duro y papa para hacer un plato diferente. El tiempo de espera en la caja fue de aproximadamente 12 minutos, un 25% del tiempo total para la compra. Las compras llegaron justo a tiempo y estuvieron por debajo del presupuesto planteado por el inversor.

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Cuando la comida me llegó, como cocinero, contaba con más ingredientes de los que esperaba y había un ingrediente que no sabía para que estaba, crisis. Resolví rápido, el tiempo corría y quería cumplir, lo descarté. Seguí mi estilo, y no di mucho lugar para que me ayuden. El Cheff frente a su falta de experiencia en la cocina, me dio rienda suelta. Cumplí con los platos y me pase 18 minutos del tiempo total, se sirvieron los platos.

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El inversor (Gastón) quedó medianamente conforme, el plato no contaba con buena presentación y tuvo que esperar más de lo esperado. Por otro lado, comió bien y el presupuesto se respetó.

¿Qué aprendimos?

Capacidad de resolución. Al parecer el equipo cuenta con una buena capacidad de resolución. Podemos citar el ejemplo de la falta de bebidas, donde para sanarla se compraron vinos y cerveza y con algo de jenjibre y pepino se hizo agua saborizada. Cómo cocinero tuve que manejar en simultáneo algunas variables y pude resolverlo sin dar lugar a problemas graves. Al parecer el equipo cuenta con una buena dosis de creatividad.

Manejo de tiempos. El inversor tuvo que esperar más de tiempo. ¿Por qué eligimos platos tan complejos cuando podríamos haber hecho algo más simple? Identificamos una complejización. Típico error de nuestro sistema educativo. ¡Simplificá!

También identificamos una falta de planificación en la cocción. Eso nos hubiese minimizado los tiempos. Planificar es vital. Recuérdenlo.

Por otro lado el equipo de compras también se dio cuenta de que podrían haberse dirigido al supermercado y esperar desde allí el llamado del inversor para acortar tiempos. Para la próxima muchachos, a veces la ficha te cae tarde.

Cantidades. Existió un importante sobrante de alimento. Nos sucede que a veces compramos de más, sin embargo algunos de nuestros miembros pensaron que la comida no iba a alcanzar. ¿Tenemos miedo a quedarnos con poco? ¿Qué habrá detrás de esta falencia? Ya tiene nuestra atención.

Finalmente hicimos una puesta en común y cada uno habló de lo que le parecía que había pasado cuando le tocó trabajar con los demás. Rescatamos muchos aprendizajes entre los que se destacaron que dos participantes competían por reconocimiento, otros dos estaban compitiendo académicamente, otro se descompuso y uno más rompió en llanto al revivir un momento difícil de su infancia. Claramente nos estaba faltando un espacio humano.

Terminamos descubriendo que alguien siempre pone el capital, y es a él a quien conviene rendirle cuentas. Siempre existe un encargado de la producción, a él se le demanda la calidad del producto final, se le debe especificar muy bien el mismo, es fundamental la materia prima que le abastezcan y por lo general necesita ayuda debido a las exigencias que enfrenta.

Pudimos a su vez identificar que alguien cuenta con la visión, y que es sumamente importante que ésta persona transmita lo que ve, para que sea llevado a cabo. Existen también encargados de usar capital para comprar materias primas o contenidos que serán transformados en un producto final. El manejo del capital y los tiempos por parte del equipo tiene una gran importancia en la cadena de valor. Por último tener en cuenta que es indispensable contar en todo equipo con un periodista o quien registre lo que está pasando para que la organización aprenda constantemente y mejore.

La dinámica fue un éxito, aprendimos que no nos estábamos dando espacio para conocernos en la distensión, y que es crucial para un equipo que los miembros se conozcan entre ellos para así, limando sus asperezas fluir más armónicamente en el día a día, mejorando constantemente la calidad del producto o servicio que entregan. “A fin de cuentas, cuando el producto es un servicio, la maquinaria es humana”, me digo una y otra vez a mi mismo. 

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Al parecer, sin darse cuenta, Más Oxígeno puso en marcha un gran departamento de personas, que hoy, trabaja para sí mismo. “En el fondo siempre tuvimos claro que nuestro foco son las personas”, concluye Federico Manuel. “Si ellas están bien, todo el resto se acomoda”, agrego. 

Hasta la próxima.

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