Volar es malo para el planeta. ¿Cómo podemos ayudar a mejorarlo?

Te tomás un vuelo ida y vuelta entre Nueva York y California, y generaste alrededor del 20 por ciento de los gases de efecto invernadero que tu coche emite durante todo un año.

Si sos como otras personas, volar puede representar una gran parte de tu huella de carbono. La industria de la aviación representa el 11 por ciento de todas las emisiones relacionadas con el transporte en los Estados Unidos.

Según algunas estimaciones, anualmente alrededor de 20.000 aviones están en uso en todo el mundo, sirviendo a tres billones de pasajeros. En 2040, más de 50.000 aviones podrían estar en servicio, y se espera que vuelen más a menudo.

Si estás volando, estás añadiendo una cantidad significativa de gases a la atmósfera que calientan el planeta, hoy en día no hay manera de evitarlo, sin embargo hay algunas maneras de hacer que tu viaje en avión sea un poco más verde.

Primero, volar menos, reducir.

La forma más efectiva de reducir tu huella de carbono es volar con menos frecuencia. Si todos tomáramos menos vuelos, las compañías aéreas no quemarían tanto combustible.

Según el Banco Mundial, el americano promedio generó cerca de 16,4 toneladas métricas de dióxido de carbono en 2013. Según algunos cálculos, un vuelo de ida y vuelta desde Nueva York a San Francisco emite cerca de 0,9 toneladas métricas de dióxido de carbono por persona. Para un americano eso representa alrededor de un 1/8 de sus emisiones de carbono anuales.

(Como dato, el promedio global era cerca de cinco toneladas de dióxido de carbono por persona en 2013.)

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¿Y si voy en auto? Cuanto más larga sea la distancia, más eficiente será el vuelo, porque en velocidad crucero un vuelo requiere menos combustible. Es por esto que es mucho mejor hacer un vuelo de larga distancia que ir en auto. Por otro lado si el viaje es corto, puede que sea mejor ir en auto.

Los vuelos directos también pueden ayudar: cuantas más veces despegues, más combustible es necesario. Según un informe de 2010 de la NASA, cerca de 25 por ciento de las emisiones de un avión proceden de aterrizar y despegar. Esto incluye la rodadura, donde está la mayor fuente de emisiones en el ciclo de aterrizaje y despegue.

Por otro lado algunas investigaciones sugieren que volar en temperaturas más cálidas es menos eficiente, ya que el aire caliente es menos denso y hace que sea más difícil para los aviones obtener suficiente elevación para despegar y necesitan quemar más combustible.

¡Si volás, compensá!

En europa ya se pueden comprar billetes compensando el carbono emitido en el viaje, es decir pagás por remover los gases de efecto invernadero que fueron emitidos, secuestrando dióxido de carbono y removiéndolo de la atmósfera. Por ejemplo, podés poner dinero de tu pasaje para replantar árboles que absorben el dióxido de carbono de la atmósfera. Algunas de las líneas aéreas que ofrecen compensaciones son: Delta, United y JetBlue, entre otras.

Para compensar la huella de carbono de casi 0,9 toneladas métricas de un solo pasajero que viaja en los Estados Unidos desde Nueva York a San Francisco en julio en ida y vuelta, Sustainable Travel International, con su programa de compensación en EE.UU., ofrece dos opciones: donar $8,95 a un molino de viento en una granja en Texas o donar $10,75 a un programa de conservación forestal en Perú. En Argentina, es posible compensar a través de Banco de Bosques, un iniciativa que se encarga de proteger hectáreas de bosque.

Hay un cierto debate sobre la mejor manera de compensar, por ejemplo,  dónde y cuándo deberían elaborarse los programas de plantación de árboles para obtener el máximo efecto.

“Las compensaciones pueden proporcionar una manera útil para ayudar a reducir su huella climática”, dice Peter Miller, un científico del Natural Resources Defense Council. “Pero es importante asegurarse de que estás recibiendo reducciones de emisiones reales y creíbles.”

Para asegurarse de que un programa de compensación realmente hace lo que dice, tiene que cumplir varios criterios, incluyendo la verificación por un tercero. Todos los programas utilizados por las principales líneas aéreas son verificados por estas empresas para asegurarse que proporcionan los efectos de reducción de carbono que las compañías le demandan.

Tarifas de vuelo.

Según un estudio del Banco Mundial, las emisiones asociadas a volar en clase ejecutiva son aproximadamente tres veces superiores a las emisiones asociadas a volar en clase turista.

En clase ejecutiva y en primera clase, los asientos son más grandes, por lo que viajan menos pasajeros para la misma cantidad de combustible. El estudio estima que un asiento de primera clase podría tener una huella de carbono hasta nueve veces más que una turista. Finalmente los pasajeros de clase turista tienen algo por lo que estar contentos: su huella de carbono es menor.

Escuchemos a los asistentes de vuelo.

Al parecer, algunas de las reglas sobre cómo bajar y subir las persianas de las ventanas podrían ayudar a reducir las emisiones.

“Cuando aterrices en un destino cálido, los asistentes de vuelo podrían pedirte que cierres las persianas”, dice Christine Boucher, Directora de sostenibilidad ambiental global de Delta Air Lines.

“¿La razón? Reduce la cantidad de combustible utilizado para enfriar el avión cuando está en el Aeropuerto”, dice.

Esto no hará nada para contrarrestar todas las emisiones que el avión creó mientras volaba. Pero es un ejemplo de hasta dónde llegarán las aerolíneas para ahorrar combustible cuando puedan. Eso no solo ayuda a sus líneas, sino también a la salud del planeta.

Conozcamos los combustibles.

Las aerolíneas comerciales estuvieron utilizando biocombustibles en algunos vuelos de pasajeros desde 2011, mezclandolos en cantidades variables con combustibles convencionales basados en petróleo. Los biocombustibles, que pueden provenir de fuentes como aceites naturales, algas marinas y desechos agrícolas, pueden ayudar a reducir las emisiones de calentamiento del planeta por la aviación.

El año pasado, United Airlines comenzó a utilizar biocombustibles en todos sus vuelos para fuera de los Ángeles. El biocombustible, creado por una empresa llamada AltAir Fuels, se estima que redujo por lo menos 60 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con el combustible regular de jet, según United (Reduce emisiones usadas para fabricar el combustible así como las emisiones al quemarlo.)

Otras compañías y el gobierno estadounidense están trabajando para desarrollar biocombustibles alternativos para su uso en la industria aérea. Hasta ahora, sin embargo, no se ha desarrollado un mercado comercial viable.

En octubre, más de 190 países acordaron reducir la huella de carbono del transporte aéreo a través de una combinación de compensaciones y mejoras en la eficiencia.

También podés comprobar la eficiencia de combustible de las aerolíneas en que volás. Según un informe del Consejo Internacional de Transporte Limpio, Alaska Airlines y Spirit Airlines fueron las aerolíneas nacionales más eficientes en 2010. American Airlines y Allegiant Air estaban en la parte inferior de la lista de las 15 aerolíneas más grandes.

FUENTE: The New York Times versión on line

Traducción: José María Garrido Arenas

Revisión: Martín Almiña

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Volar es malo para el planeta. ¿Cómo podemos ayudar a mejorarlo?

Sostenibilidad o Sustentabilidad

Por: Martín Almiña

Sustain, Sostener. Ability, Habilidad. Sin lugar a dudas la maquinaria de marketing norteamericano es tremendamente eficaz desparramando su cultura sobre el mundo.

Una y otra vez aquellos que trabajamos en el mundo de la sostenibilidad nos encontramos con la difícil pregunta: ¿Sustentabilidad o Sostenibilidad? Hoy la sustentabilidad, se usa para casi todo. Todos quieren ser sustentables, y al parecer, todos lo son. ¿Será debido a que estamos usando un concepto que no terminamos de entender? ¿Y si ponemos en marcha nuestra propia cultura?

La palabra Sustentabilidad no existe en el diccionario de la Real Academia, la misma es una adaptación que hemos hecho de la palabra anglosajona, a mi entender dejando su significado a medias, cuál un híbrido con dificultad para reproducirse.

La palabra Sostenibilidad, al igual que su prima inglesa, es la combinación de las palabras Sostener y Habilidad. Es decir que cuánto más sostenibles somos, más habilidad poseemos para sostenernos. ¿No es esto maravilloso? Está palabra nos está hablando de recuperar nuestras aptitudes para sostenernos, a nosotros mismos. Nos habla de volver a amasar esa materia vital denominada conocimiento, y a hacerla práctica para por ejemplo, crecer nuestros propios alimentos, o por qué no, arreglar nuestros propios electrodomésticos.

La actual sociedad de consumo ha generado un facilismo difícil de evitar debido a las comodidades que el tener casi todo a un click y una transferencia de distancia. La pregunta que subyace es: ¿A qué costo lo estamos haciendo?

La Sostenibilidad también tiene que ver con la levedad, es decir, que tan leve es un ser humano para el planeta. Después de todo, es la tierra la que carga con nosotros ¿Cierto?

¿Cómo hacemos entonces para volvernos más leves? La levedad tiene que ver con la energía que le demandamos a nuestro entorno. Cuanta menos energía demandamos, más leves y por ende menos pesados, somos. Cuando alguien busca llamar la atención una y otra vez, nos desgasta, nos demanda energía, decimos: “que pesado”. Por el contrario cuando alguien nos hace reír, nos ayuda, nos enseña o nos da, nos sentimos aliviados.

¿Cómo hacemos para volvernos más leves? La levedad podría fácilmente relacionarse con las 4R en un orden de prioridad. Primero volver a pensar, repensar, ¿Hace falta que compre este producto? A esta R le sigue reducir, preguntarnos ¿Puedo comprar menos de esto? A reducir le sigue reusar. ¿Puedo volver a darle algún uso a este producto? Nuestras abuelas eran especialistas aprovechando la comida varias veces. Y recién al final, es que aparece  re-ciclar,  volver a darle un ciclo a un material.

Ésta lógica se puede aplicar a todo lo que hacemos. Re pensemos, sostengamos. Seamos más livianos.

Sostenibilidad o Sustentabilidad

Techos vivos: una tecnología verde

Ayudan a mantener las casas aisladas, ahorran energía, reducen el ruido y además son bellísimos; pero a la vez resultan caros y en ocasiones son difíciles de mantener. ¿Puede esta tecnología popularizarse?

Son preciosos los techos verdes. Basta detenerse a pasar imágenes en Google para entrever la belleza, la frescura y el solaz que estos verdaderos jardines de altura son capaces de aportar a ese mar de cemento que son las grandes urbes. Hablamos –claro- de un sistema constructivo que permite que determinada vegetación crezca en la parte superior de un edificio, en principio para optimizar el rendimiento térmico de esa estructura, pero también para reducir el ruido, mejorar los niveles de oxígeno y aportar biodiversidad.

“Se calcula que hacia el año 2025 un 60 por ciento de la población será urbana. Y para entonces tendremos que diseñar un pensamiento que no tenga que ver simplemente con sacar el mejor partido de cada metro cuadrado”, advertía en TedXPanama la botánica Kimberly Portmess (https://www.youtube.com/watch?v=yJZlIr2KSRQ). Según la experta, en ciudades como Panamá se ha cambiado a una velocidad inusitada superficie plantada por otra impermeable, con lo cual lo que se impone ahora es buscar la forma de reintroducir vegetación para mitigar el efecto “isla de calor”, retener el agua y reducir la contaminación. “El 65% del consumo eléctrico de un edificio se destina a calentarlo, enfriarlo, e iluminar. Y las plantas tienen esa capacidad maravillosa de convertir la luz del sol en energía y el dióxido de carbono en oxígeno para crear el microclima que necesitan para sobrevivir. Pero solo un techo verde no va a hacer el trabajo. Hay que lograr hacer masa crítica”, resaltó durante su exposición.

CityHall

En la misma línea se expresa el arquitecto e ingeniero alemán Gernot Minke, quien observa que después de una gran tormenta los techos verdes –cantidad de ellos- pueden cumplir un rol crucial al retener el agua que irá drenando unas horas después. “Por eso para una ciudad puede ser una enorme ventaja tener muchos techos verdes”.

Existen muchos sistemas constructivos de techos verdes, pero lo que básicamente necesitan es un mínimo de sustrato y luego varias capas de diferentes materiales que sirven para absorber el agua, filtrarla, drenarla y proteger el techo de las raíces, además, por supuesto, de impermeabilizarlo correctamente. Luego se pueden plantar diferentes especies, desde pasto hasta flores aunque siempre teniendo en cuenta que por lo general suelen estar expuestas a condiciones bastante extremas de viento y sol. Otra cuestión clave es que hay que evaluar la estructura edilicia con un arquitecto o ingeniero para saber si la instalación es viable (el metro de techo verde saturado de agua puede pesar entre 35 y 180 kilos), y que dependiendo del clima puede llegar a requerir más o menos riego.

De ahí que los costos pueden ser elevados, incluyendo materiales importados. Por eso –más allá de las innegables ventajas- cabe preguntarse también si es practicable promover una solución que requiere de grandes inversiones por parte de los ciudadanos contra otras que (por caso plantar más árboles) podrían recaer en el accionar del Estado.

Para Martín Almiña, ingeniero industrial y parte de la asociación civil Más Oxígeno, “la sustentabilidad (sostenibilidad), nos guste o no, arranca muchas veces en un sector de la sociedad que tiene el tiempo y el dinero para pensar una alternativa a los sistemas tradicionales, lo que no quiere decir que los techos verdes tengan que ser una cosa de ricos”. De acuerdo al profesional no parece razonable que se estén trayendo materiales de Europa para construir estos sistemas, dado que podrían estar pensándose desde la Argentina opciones más económicas, “no obstante sigue siendo una solución técnicamente buena. Solo falta que la tecnología se popularice para que existan más oferentes, más alternativas y el servicio se abarate”.

“Tal vez no hace falta poner un techo verde propiamente dicho –agrega-. Si alguien tiene una terraza y debajo una casa en la que en verano hace mucho calor y en invierno hace mucho frío, con solo llenar de plantas esa terraza se va a dar cuenta de que la temperatura se morigera”, explica, ya que la tierra retiene el calor en invierno mientras que durante los meses estivales las hojas contribuyen a generar un efecto refrigerante. “Lo que me interesa es transmitir ese concepto –concluye- para que cualquiera pueda ponerlo en práctica”.

Baso en: Techos verdes, una tecnología en crecimiento.

Techos vivos: una tecnología verde

¡Descubren como transformar Residuos Orgánicos en Oro!

¿Sabía usted que puede transformar sus residuos orgánicos en oro?

Quién hubiera dicho que justo en frente de nuestros ojos, día a día, estábamos perdiendo cientos de miles de kilos de uno de los materiales más valiosos sobre la tierra. La mismísima tierra.

Lo que pasa es que cuando un material toma otra forma, a veces nos confundimos. “Las cosas no son lo que parecen”, dicen.

Existe una inteligencia muy antigua sobre la tierra, que de lo que se encarga es de agrupar los minerales y los elementos, utilizando la energía del sol como motor, y el carbono del aire para crear estructuras orgánicas… con ustedes… las plantas.

El camino de ida lo conocemos, ¿A quien no le gusta ver crecer una planta? ¡Que crezca, que florezca, que de frutos! Es simplemente hermoso. Ahora… ¿Y su descomposición? ¿Algunas vez te preguntaste cómo se desarman las estructuras que componen un organismo que estaba vivo? ¿Cómo es que vuelven a la tierra? De alguna manera la naturaleza debe haber resuelto, para que aquello que se compone, se descomponga.

De componer, de composición, es así como surge esta increíble, nueva y no tan nueva palabra, el compostaje.

Existe un universo detrás del compostaje, y jamás lo hemos notado. Es que estaba cubierto, esperando a ser descubierto. El compostaje se ocultó durante siglos debajo de las piedras, debajo de las hojas, debajo de los troncos, en el lecho de los bosques…¡y es que en la ciudad no hay bosques! ¡Por eso es que quedó tan escondido!

El compostaje es el proceso natural que permite descomponer las estructuras orgánicas, y dejar libres aquellos componentes esenciales, que luego organismos como las plantas pueden reagrupar para ciclar la vida una y otra vez.

Ciclo Compost

 

¿Cómo sucede?

El compostaje tiene su propio gremio. Un sinnúmero de pequeños micro (invisibles a simple vista) y macro (visibles a simple vista) organismos, quienes se encargan de romper los enlaces de las estructuras orgánicas, y dejar libres los nutrientes esenciales en forma de tierra orgánica, humus, oro negro.

¿Qué más valioso mi querido lector que tierra fértil con la capacidad de hacer crecer y nutrir a cualquier semilla que sembremos?

Lao Tsé decía que una de las claves de la vida yace en hacer sin hacer. El compost, al igual que toda inteligencia natural, dispone de esa clave. Si las condiciones de la mezcla que preparamos son las adecuadas, si la alquimia de nuestra composición es la correcta, solo debemos dejar que quienes saben (organismos del compost) hagan su trabajo, y nos devuelvan la simplificación de aquello que introdujimos en la mezcla.

¿Parece magia cierto? No lo es, el conocimiento nos permite hacer sin hacer. Detrás de él se esconde una gran riqueza.

¡Nos vemos la próxima!

¡Descubren como transformar Residuos Orgánicos en Oro!

¿Cómo encontrar algo por lo que morirías, y vivir para ello?

(originalmente escrito por Peter Diamandis – Singularity University)

Este post trata sobre alcanzar el sentido durante tiempos exponenciales.

Le llamamos Sentido al sentimiento de que tu vida (y tu trabajo) tienen un impacto significativo y duradero.

Y hoy, durante tiempos exponenciales, ese impacto puede ser mayor que nunca.

Sentido del Éxito – Eligiendo tu Objetivo

Mucha gente pasa su vida entera dentro de una rueda buscando el éxito financiero y/o fama.

Las personas normalmente toman un trabajo o empiezan una compañía porque piensan que es una buena forma de hacerse rico o ser reconocido, de ser exitosos.

A lo largo de mi carrera, cada vez que empecé una compañía solo para hacer dinero, fue un error. Empezar una compañía exitosa es un trabajo duro, y si mi corazón no está en ello, el esfuerzo es aún más difícil, el trabajo no te llena, y terminás abandonando antes de que el trabajo esté terminado.

Por otro lado, cuando empiezo una compañía para resolver un problema que es realmente importante para mí, uno que realmente me desafía, incluso si la solución tarda 10 años en llegar, cada uno de esos 10 años son significativos – educacionalmente y emocionalmente.

Cuando tenés la opción de priorizar el sentido (trascendencia) sobre el éxito (financiero u otro), tomalo.

La pregunta es: ¿En qué hacemos foco?

Identificando tú Objetivo.

Primero, necesitas preguntarte a vos mismo a quién queres impactar positivamente.

Que grupos (personas o causas) te preocupan más, o te movilizan más. ¡Dónde te gustaría dejar un legado!

O simplemente – para quién quisieras ser un héroe.

Una vez que elegís a quien, te podés concentrar en el “Qué”.

Usualmente hablo de como uno puede encontrar su pasión. La verdad es, que se trata más de encontrar y sostener una energía emocional.

Lo que quiero decir es que resolver algo que odiamos (despreciamos), puede ser tan poderoso como hacer algo que amamos. Por un lado, ¿Qué es lo que te excita sin razón? ¿Qué es lo que no puede pasar un día sin que hables de eso? ¿Qué oportunidad (que nadie más parece entender) hace que tu corazón se acelere?

Por el otro lado, ¿Qué es eso que te irrita de forma desmedida? Es decir, ¿Qué realmente, te hace enojar? ¿Por qué no debería existir eso, y como es que imaginás un mundo mejor sin eso?

Hagamos un ejercicio:

Escribí los tres ítems que más te excitan, o más te enojan (y quisieras resolver).

Para cada uno de los problemas que consideras, puntualos así:

  1. Si al final de tu vida, lograste un impacto significativo en esta área, ¿Qué tan orgulloso te sentirías?
  2. Dados los recursos con los que contás hoy en día, ¿Que nivel de impacto te imaginás que podrías tener en los próximos 3 años?
  3. Dados los recursos que pensas tener en los próximos 10 años, ¿Que nivel de impacto te imaginás que podrías tener en un período de 3 años?
  4. ¿Qué tan bien entendés el problema?
  5. ¿Qué tanta carga emocional (excitación o enojo) me causa esto?
  6. ¿Este problema se va a resolver con o sin vos?

(10 significa que harías una gran diferencia, 1 una pequeña diferencia)

TOTAL =

Ahora sumá tu puntaje, e identificá la idea con el puntaje más alto.

¡Tenemos un ganador! Por ahora. ¿Qué tan bien te hace sentir esta idea?

Un test final. La regla #29 de Peter.

Por lo general no suelo agregar reglas nuevas… Pero luego de que un nuevo amigo Tom Bilyeu (CEO de Quest Nutrition) me mencionó un consejo que su padre le dio, el mismo fue tan poderoso, que lo agregue como número 29 (con crédito completo para el Padre de Tom).

La regla #29 de Peter.

Encontrá algo por lo que morirías, y viví para ello

Al final, se trata de crear una vida que vale la pena vivir, lo que hace que cada mañana te levantes y te sientas excitado.

Próximo paso: Investigación Profunda

Una vez que sabes qué es eso por lo que querés vivir, es momento de convertirte en un conocedor de la materia.

Claro que es de gran ayuda, si ya sos un experto en ese campo. Sino, acá tenés un plan:

  • Empezá por leer todo lo que podés sobre esa idea. ¿Qué se probó? ¿Qué falló? ¿Por qué falló? Rodeate del material y construí tu habilidad para “hablar el lenguaje”.
  • Buscá y hablá con los expertos. La mejor manera de ponerte a tono con lo último en investigación en un campo es hablando y conectándote con aquellos que están profundamente involucrados. Durante el proceso creá tus propias hipótesis de cómo sería la solución, y ponelas a prueba. Recordá, los expertos se pueden equivocar, y algunas veces un nuevo enfoque conjura el inicio de una disrupción.
  • Por último – y esta es contraintuitiva e importante – una vez que investigaste lo suficiente, hacé todo lo que puedas para matar tu idea. Encontrá las razones por las que no funcionaría, entendé los obstáculos, y encontrá las debilidades y riesgos. Si, luego de esto, no podés matar la idea (es decir no existen suficientes razones para no hacerla), entonces es momento de empezar.

Manos a la Obra – Impactando el Mundo

Ahora es momento de tomar acción. Es decir, hacer que las cosas pasen. Esto es algo de lo que hablo en mucha más profundidad en mi grupo ejecutivo Abundance 360, aunque hay muchas formas de “hacer que las cosas pasen”, como por ejemplo:

  1. Empezar una compañía para resolver el problema
  2. Invertir en emprendedores que resuelvan tu problema
  3. Crear un premio incentivo como XPrize
  4. Encontrar a quienes están trabajando sobre la causa y unirse
  5. Convertirte en una plataforma – conectar talento con recursos para resolver el problema.
  6. Empezar un fondo e invertir dinero de otros en las soluciones para tu problema.

Fuente: Blog Singularity University.

¿Cómo encontrar algo por lo que morirías, y vivir para ello?

Aprendiendo a ser Equipo

A la hora de convertirnos en un equipo, todo equipo sabe que es primordial definir roles. Definir roles nos permite a cada miembro tener en claro cuál es nuestro alcance, es decir, hasta dónde llega mi responsabilidad (habilidad para responder). Quien les escribe es Martín, me toca estar a cargo de la comunicación de Más Oxígeno. A partir de ahora, paso a relatarles lo que vivimos hace una semana, y los aprendizajes que obtuvimos. 

Volviendo al tema… SI definir roles es difícil en grandes organizaciones, con años de estandarización, imaginen lo que puede pasar en un pequeño emprendimiento de Sostenibilidad, donde la creación amenaza con ser algo completamente nuevo y distinto de lo que ya se ha hecho. Sin embargo, sabemos que existen áreas comunes a cualquier emprendimiento y eso fue lo que buscamos el pasado viernes a través de una dinámica de juego de Rol en Más Oxígeno.

Me junté con Fede un día antes y luego de algunas idas y venidas pensamos en qué actividad podríamos llevar a cabo como equipo, permitiendo que todos participen, buscando ver reflejados aquellos vicios que hoy nos entorpecen el día a día, para trabajar activamente sobre la mejora de los mismos.

La actividad consistió en cocinar un plato para un supuesto inversor. Los roles en juego fueron: Inversor, Cocinero, Cheff, Compras 1, Compras 2 y Periodista. El cheff diseñaría el plato, el equipo de compras calcularía los ingredientes necesarios, el inversor definiría el capital a utilizar, compras conseguiría la materia prima, el cocinero cocinaría el plato y el periodista registraría toda la actividad. Finalmente todos como comensales evaluaríamos la calidad del producto final.

Sorteamos los roles. Que poético. El azar no existe. Gastón Deve: Inversor. Martín Almiña: Cocinero. Federico Gomez: Compras 1. Guido Apelbaum: Compras 2. Santiago Romar: Cheff. Lucas Groglio: Periodista.

Empezó el juego. Rápidamente los más competitivos quisieron saber por qué se jugaba. Competíamos contra nosotros mismos ¡¿Que más difícil!?. El objetivo era lograr un plato de calidad para el inversor en 2 horas de tiempo. El plato elegido por Santiago fue Mayonesa de Ave de Entrada, Cazuela de merluza de Principal y Ensalada de Frutas con Dulce de Leche de Postre. A estas alturas el Cheff (Santiago) se había pasado 45 segundos y planificado 2 platos más de lo que habíamos pensado con Federico. Que empiece el juego.

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Con el menú del día en manos, el departamento de compras llevó a cabo el inventario de los productos que debían ser comprados para lograr el plato deseado. Hubo un desafío muy grande que fue que el Cheff sólo les dio el título del menú, por lo que tuvieron que construir los platos con su imaginación para lograr un inventario y entregar productos que pudiesen armar el plato. El inventario fue entregado al inversor (Gastón), quien en menos de 10 minutos entregó un presupuesto para la compra.

Quedaban 45 minutos para hacer las compras, contaban con lo justo. Cuando llegaron pensaron “en caso de no llegar con todo, cumplamos con el plato principal”. “El supermercado fue difícil, ahí tenes que tomar decisiones, no queda otra” nos contó Guido, “Algunos productos no los encontrábamos, y tuvimos que cambiar por otros”. “No solo eso, nos olvidamos las bebidas”, prosiguió. Además se encontraron con que uno de los comensales no comía pollo. Lo resolvieron comprando pepino, huevo duro y papa para hacer un plato diferente. El tiempo de espera en la caja fue de aproximadamente 12 minutos, un 25% del tiempo total para la compra. Las compras llegaron justo a tiempo y estuvieron por debajo del presupuesto planteado por el inversor.

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Cuando la comida me llegó, como cocinero, contaba con más ingredientes de los que esperaba y había un ingrediente que no sabía para que estaba, crisis. Resolví rápido, el tiempo corría y quería cumplir, lo descarté. Seguí mi estilo, y no di mucho lugar para que me ayuden. El Cheff frente a su falta de experiencia en la cocina, me dio rienda suelta. Cumplí con los platos y me pase 18 minutos del tiempo total, se sirvieron los platos.

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El inversor (Gastón) quedó medianamente conforme, el plato no contaba con buena presentación y tuvo que esperar más de lo esperado. Por otro lado, comió bien y el presupuesto se respetó.

¿Qué aprendimos?

Capacidad de resolución. Al parecer el equipo cuenta con una buena capacidad de resolución. Podemos citar el ejemplo de la falta de bebidas, donde para sanarla se compraron vinos y cerveza y con algo de jenjibre y pepino se hizo agua saborizada. Cómo cocinero tuve que manejar en simultáneo algunas variables y pude resolverlo sin dar lugar a problemas graves. Al parecer el equipo cuenta con una buena dosis de creatividad.

Manejo de tiempos. El inversor tuvo que esperar más de tiempo. ¿Por qué eligimos platos tan complejos cuando podríamos haber hecho algo más simple? Identificamos una complejización. Típico error de nuestro sistema educativo. ¡Simplificá!

También identificamos una falta de planificación en la cocción. Eso nos hubiese minimizado los tiempos. Planificar es vital. Recuérdenlo.

Por otro lado el equipo de compras también se dio cuenta de que podrían haberse dirigido al supermercado y esperar desde allí el llamado del inversor para acortar tiempos. Para la próxima muchachos, a veces la ficha te cae tarde.

Cantidades. Existió un importante sobrante de alimento. Nos sucede que a veces compramos de más, sin embargo algunos de nuestros miembros pensaron que la comida no iba a alcanzar. ¿Tenemos miedo a quedarnos con poco? ¿Qué habrá detrás de esta falencia? Ya tiene nuestra atención.

Finalmente hicimos una puesta en común y cada uno habló de lo que le parecía que había pasado cuando le tocó trabajar con los demás. Rescatamos muchos aprendizajes entre los que se destacaron que dos participantes competían por reconocimiento, otros dos estaban compitiendo académicamente, otro se descompuso y uno más rompió en llanto al revivir un momento difícil de su infancia. Claramente nos estaba faltando un espacio humano.

Terminamos descubriendo que alguien siempre pone el capital, y es a él a quien conviene rendirle cuentas. Siempre existe un encargado de la producción, a él se le demanda la calidad del producto final, se le debe especificar muy bien el mismo, es fundamental la materia prima que le abastezcan y por lo general necesita ayuda debido a las exigencias que enfrenta.

Pudimos a su vez identificar que alguien cuenta con la visión, y que es sumamente importante que ésta persona transmita lo que ve, para que sea llevado a cabo. Existen también encargados de usar capital para comprar materias primas o contenidos que serán transformados en un producto final. El manejo del capital y los tiempos por parte del equipo tiene una gran importancia en la cadena de valor. Por último tener en cuenta que es indispensable contar en todo equipo con un periodista o quien registre lo que está pasando para que la organización aprenda constantemente y mejore.

La dinámica fue un éxito, aprendimos que no nos estábamos dando espacio para conocernos en la distensión, y que es crucial para un equipo que los miembros se conozcan entre ellos para así, limando sus asperezas fluir más armónicamente en el día a día, mejorando constantemente la calidad del producto o servicio que entregan. “A fin de cuentas, cuando el producto es un servicio, la maquinaria es humana”, me digo una y otra vez a mi mismo. 

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Al parecer, sin darse cuenta, Más Oxígeno puso en marcha un gran departamento de personas, que hoy, trabaja para sí mismo. “En el fondo siempre tuvimos claro que nuestro foco son las personas”, concluye Federico Manuel. “Si ellas están bien, todo el resto se acomoda”, agrego. 

Hasta la próxima.

Aprendiendo a ser Equipo

Un Unicornio Colectivo

Aprendizajes de 2 días de inteligencia Colectiva dentro de Mercado Libre

Hace 3 meses entendimos que la única forma de transmitir eficientemente un mensaje a toda una organización era hacerlo boca a boca. Inventamos las “Dinámicas Flash”. Nos dimos cuenta que de esta manera el mensaje pasaba de tener un alcance por debajo del 10% a superar un 50%.

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Empezamos tratando de explicar conceptos de Sostenibilidad. Fracasamos nuevamente, el porcentaje de atención se nos iba por debajo del 60%, necesitábamos llegar a un 80% para tener impacto.

Nos dimos cuenta de que teníamos que liberar la energía del juego, de que necesitábamos trabajar el sentir y llevar la atención a los materiales. ¡Son materiales! ¡La basura no existe! Se nos ocurrió jugar con variables físicas. El peso.

Pusimos 2 minutos como tiempo límite, llenamos una bolsa de botellas, la pesamos, y le dimos play.

Después de 2 días, 4 edificios, y unas 1000 personas participantes, éstos fueron nuestros aprendizajes:

  • El juego puso claramente de manifiesto aquellos equipos que están usando eficientemente la inteligencia colectiva
  • Las opiniones fuertes, direccionan el resultado final
  • Cuando 2 o más personas se ponen de acuerdo en torno a un número, ese número toma “gravedad” y pasa a hacer de media del valor final del equipo
  • En Arias hubo 1 equipo que descubrió como usar eficientemente la inteligencia colectiva. Descubrieron que tenían que recolectar el valor que cada individuo y hacer un promedio. Así y todo todavía opinaron, e influenciaron el cálculo.
  • Una posible forma de solucionar el problema fue la comparación con otros objetos. Un equipo hasta quiso hacer una balanza! ¡Cuánta creatividad! La comparación con un objeto de mucha mayor densidad (relación peso / volumen), es engañosa ya que la masa se encuentra extremadamente concentrada. Esta confusión alteraba el resultado final.
  • Lo mejor fueron las nuevas unidades de medida creadas. Iban desde 5 manzanas, 1 kilo de pan, las pesitas del gimnasio, hasta una fracción de bebe, o porciones de gato.

“Comparala con tu hijo” gritaron por Al Río

En un pasillo hasta “nos apuraron”: “che ahora, entre nosotros, ¿Cuánto pesa?” nos intimidaron.

Agradecemos nuevamente a la comunidad de  Mercado Libre por tanto. Esperamos que la actividad les haya gustado. Estamos aprendiendo entre todos, buscando generar una reacción en cadena para derramar este conocimiento sobre otras organizaciones.

El peso era de 905 gramos. Si recuperamos esa cantidad de plástico ahorramos:

0,905 Energía (KWh/kg) Agua (l/kg) Emisiones (kg/kg) PRECIO ($/kg)
Reciclo 23,8 -22,8 9,2 11,3
Evito 122,9 154,8 11,7 12,8

Si! ¡Reciclar PET consume más agua que producirlo!

Una más: el promedio de todos los valores de los equipos dio: 820 gramos.

La semana que viene la foto del/los equipo(s) ganador(es)!

Les deseamos un buen fin de semana.

Equipo ¡Más Oxígeno!

Un Unicornio Colectivo