El Parlamento de la Unión Europea hace un llamado para alargar la vida de los productos

Traducción: Ana Isabel Dorado del Río

Revisión: Martín Almiña

 

(Estrasburgo) El Parlamento Europeo hizo un llamado a la Comisión, Estados miembro y productores para que tomen medidas y se aseguren de que los consumidores puedan disfrutar de la duración y alta calidad de los productos, que estos puedan ser reparados y actualizados.

En su sesión en Estrasburgo, el MEP (Miembros del Parlamento Europeo) dijo que debería ser más fácil reparar y actualizar los productos y el software e hizo un llamado para abordar la obsolescencia programada y para construir repuestos asequibles.

Según wikipedia: La obsolescencia programada u obsolescencia planificada es la determinación o programación del fin de la vida útil de un producto, de modo que, tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante o por la empresa durante la fase de diseño del mismo, este se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible por diversos procedimientos.

Según la encuesta del Eurobarómetro de 2014, el 77% de los consumidores de la UE preferiría reparar sus productos más que comprar nuevos, pero últimamente tuvieron que reemplazarlos o desecharlos porque se desanimaron por el coste de la reparación y por el nivel de servicio proporcionado.

cartuchos

“Debemos reinstaurar la reparación de todos los productos lanzados al mercado” dijo el reportero del MEP Pascal Durand. “Tenemos que asegurar que las baterías no estén pegadas al producto, sino que estén atornilladas, para que no tengamos que tirar un teléfono cuando la batería se rompe. Necesitamos asegurarnos de que los consumidores sepan cuánto duran los productos y cómo pueden ser reparados”.

El Parlamento quiere promover una mayor vida del producto, en particular abordando la obsolescencia programada de los bienes concretos  y del software.

Sus recomendaciones incluyen:

  • Productos robustos, fácilmente reparables y de buena calidad: “criterios de mínima resistencia” que se establezcan para cada categoría del producto desde la etapa de diseño.
  • Si una reparación tarda más de un mes, la garantía debe ser extendida para ajustarse al tiempo de reparación.
  • Los estados miembro deberían dar incentivos para producir productos duraderos y reparables, potenciar reparaciones y ventas de segunda mano. Esto podría ayudar a crear trabajos y reducir gastos.
  • Los consumidores deberían tener la opción de ir a un reparador autónomo;  barreras técnicas de software u otras que impidan que las reparaciones se lleven a cabo, deberían ser desincentivadas por las empresas u organismos autorizados.
  • Componentes esenciales, tales como baterías y LEDs, no deberían estar anclados a los productos, a no ser que sea por motivos de seguridad.
  • Deberían ser accesibles los repuestos que son indispensables para un apropiado y seguro funcionamiento del producto “a un precio ajustado a la naturaleza y vida del producto”.
  • Debe presentarse una definición de toda la UE de “obsolescencia planificada” y un sistema que pueda probar y detectar la “obsolescencia incorporada”, así como “medidas apropiadas de disuasión para los productores”.

El Parlamento solicita a la Comisión que considere una “etiqueta europea voluntaria” que abarque, en particular, la longevidad del producto, las características ecológicas del diseño, y la capacidad del mismo en línea con los progresos técnicos y la posibilidad de reparación.

El MEP también propone crear un “medidor” para los productos de consumo más relevantes, en particular electrodomésticos de gran tamaño, para asegurar una mejor información para los consumidores.

Más información:

Resolution on a longer lifetime for products: benefits for consumers and companies

Study on “A longer lifetime for products: benefits for consumers and companies”

EP Research – Planned obsolescence: Exploring the issue

FUENTE: EU Business

 

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El Parlamento de la Unión Europea hace un llamado para alargar la vida de los productos

Volar es malo para el planeta. ¿Cómo podemos ayudar a mejorarlo?

Te tomás un vuelo ida y vuelta entre Nueva York y California, y generaste alrededor del 20 por ciento de los gases de efecto invernadero que tu coche emite durante todo un año.

Si sos como otras personas, volar puede representar una gran parte de tu huella de carbono. La industria de la aviación representa el 11 por ciento de todas las emisiones relacionadas con el transporte en los Estados Unidos.

Según algunas estimaciones, anualmente alrededor de 20.000 aviones están en uso en todo el mundo, sirviendo a tres billones de pasajeros. En 2040, más de 50.000 aviones podrían estar en servicio, y se espera que vuelen más a menudo.

Si estás volando, estás añadiendo una cantidad significativa de gases a la atmósfera que calientan el planeta, hoy en día no hay manera de evitarlo, sin embargo hay algunas maneras de hacer que tu viaje en avión sea un poco más verde.

Primero, volar menos, reducir.

La forma más efectiva de reducir tu huella de carbono es volar con menos frecuencia. Si todos tomáramos menos vuelos, las compañías aéreas no quemarían tanto combustible.

Según el Banco Mundial, el americano promedio generó cerca de 16,4 toneladas métricas de dióxido de carbono en 2013. Según algunos cálculos, un vuelo de ida y vuelta desde Nueva York a San Francisco emite cerca de 0,9 toneladas métricas de dióxido de carbono por persona. Para un americano eso representa alrededor de un 1/8 de sus emisiones de carbono anuales.

(Como dato, el promedio global era cerca de cinco toneladas de dióxido de carbono por persona en 2013.)

volar

¿Y si voy en auto? Cuanto más larga sea la distancia, más eficiente será el vuelo, porque en velocidad crucero un vuelo requiere menos combustible. Es por esto que es mucho mejor hacer un vuelo de larga distancia que ir en auto. Por otro lado si el viaje es corto, puede que sea mejor ir en auto.

Los vuelos directos también pueden ayudar: cuantas más veces despegues, más combustible es necesario. Según un informe de 2010 de la NASA, cerca de 25 por ciento de las emisiones de un avión proceden de aterrizar y despegar. Esto incluye la rodadura, donde está la mayor fuente de emisiones en el ciclo de aterrizaje y despegue.

Por otro lado algunas investigaciones sugieren que volar en temperaturas más cálidas es menos eficiente, ya que el aire caliente es menos denso y hace que sea más difícil para los aviones obtener suficiente elevación para despegar y necesitan quemar más combustible.

¡Si volás, compensá!

En europa ya se pueden comprar billetes compensando el carbono emitido en el viaje, es decir pagás por remover los gases de efecto invernadero que fueron emitidos, secuestrando dióxido de carbono y removiéndolo de la atmósfera. Por ejemplo, podés poner dinero de tu pasaje para replantar árboles que absorben el dióxido de carbono de la atmósfera. Algunas de las líneas aéreas que ofrecen compensaciones son: Delta, United y JetBlue, entre otras.

Para compensar la huella de carbono de casi 0,9 toneladas métricas de un solo pasajero que viaja en los Estados Unidos desde Nueva York a San Francisco en julio en ida y vuelta, Sustainable Travel International, con su programa de compensación en EE.UU., ofrece dos opciones: donar $8,95 a un molino de viento en una granja en Texas o donar $10,75 a un programa de conservación forestal en Perú. En Argentina, es posible compensar a través de Banco de Bosques, un iniciativa que se encarga de proteger hectáreas de bosque.

Hay un cierto debate sobre la mejor manera de compensar, por ejemplo,  dónde y cuándo deberían elaborarse los programas de plantación de árboles para obtener el máximo efecto.

“Las compensaciones pueden proporcionar una manera útil para ayudar a reducir su huella climática”, dice Peter Miller, un científico del Natural Resources Defense Council. “Pero es importante asegurarse de que estás recibiendo reducciones de emisiones reales y creíbles.”

Para asegurarse de que un programa de compensación realmente hace lo que dice, tiene que cumplir varios criterios, incluyendo la verificación por un tercero. Todos los programas utilizados por las principales líneas aéreas son verificados por estas empresas para asegurarse que proporcionan los efectos de reducción de carbono que las compañías le demandan.

Tarifas de vuelo.

Según un estudio del Banco Mundial, las emisiones asociadas a volar en clase ejecutiva son aproximadamente tres veces superiores a las emisiones asociadas a volar en clase turista.

En clase ejecutiva y en primera clase, los asientos son más grandes, por lo que viajan menos pasajeros para la misma cantidad de combustible. El estudio estima que un asiento de primera clase podría tener una huella de carbono hasta nueve veces más que una turista. Finalmente los pasajeros de clase turista tienen algo por lo que estar contentos: su huella de carbono es menor.

Escuchemos a los asistentes de vuelo.

Al parecer, algunas de las reglas sobre cómo bajar y subir las persianas de las ventanas podrían ayudar a reducir las emisiones.

“Cuando aterrices en un destino cálido, los asistentes de vuelo podrían pedirte que cierres las persianas”, dice Christine Boucher, Directora de sostenibilidad ambiental global de Delta Air Lines.

“¿La razón? Reduce la cantidad de combustible utilizado para enfriar el avión cuando está en el Aeropuerto”, dice.

Esto no hará nada para contrarrestar todas las emisiones que el avión creó mientras volaba. Pero es un ejemplo de hasta dónde llegarán las aerolíneas para ahorrar combustible cuando puedan. Eso no solo ayuda a sus líneas, sino también a la salud del planeta.

Conozcamos los combustibles.

Las aerolíneas comerciales estuvieron utilizando biocombustibles en algunos vuelos de pasajeros desde 2011, mezclandolos en cantidades variables con combustibles convencionales basados en petróleo. Los biocombustibles, que pueden provenir de fuentes como aceites naturales, algas marinas y desechos agrícolas, pueden ayudar a reducir las emisiones de calentamiento del planeta por la aviación.

El año pasado, United Airlines comenzó a utilizar biocombustibles en todos sus vuelos para fuera de los Ángeles. El biocombustible, creado por una empresa llamada AltAir Fuels, se estima que redujo por lo menos 60 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con el combustible regular de jet, según United (Reduce emisiones usadas para fabricar el combustible así como las emisiones al quemarlo.)

Otras compañías y el gobierno estadounidense están trabajando para desarrollar biocombustibles alternativos para su uso en la industria aérea. Hasta ahora, sin embargo, no se ha desarrollado un mercado comercial viable.

En octubre, más de 190 países acordaron reducir la huella de carbono del transporte aéreo a través de una combinación de compensaciones y mejoras en la eficiencia.

También podés comprobar la eficiencia de combustible de las aerolíneas en que volás. Según un informe del Consejo Internacional de Transporte Limpio, Alaska Airlines y Spirit Airlines fueron las aerolíneas nacionales más eficientes en 2010. American Airlines y Allegiant Air estaban en la parte inferior de la lista de las 15 aerolíneas más grandes.

FUENTE: The New York Times versión on line

Traducción: José María Garrido Arenas

Revisión: Martín Almiña

Volar es malo para el planeta. ¿Cómo podemos ayudar a mejorarlo?

Sostenibilidad o Sustentabilidad

Por: Martín Almiña

Sustain, Sostener. Ability, Habilidad. Sin lugar a dudas la maquinaria de marketing norteamericano es tremendamente eficaz desparramando su cultura sobre el mundo.

Una y otra vez aquellos que trabajamos en el mundo de la sostenibilidad nos encontramos con la difícil pregunta: ¿Sustentabilidad o Sostenibilidad? Hoy la sustentabilidad, se usa para casi todo. Todos quieren ser sustentables, y al parecer, todos lo son. ¿Será debido a que estamos usando un concepto que no terminamos de entender? ¿Y si ponemos en marcha nuestra propia cultura?

La palabra Sustentabilidad no existe en el diccionario de la Real Academia, la misma es una adaptación que hemos hecho de la palabra anglosajona, a mi entender dejando su significado a medias, cuál un híbrido con dificultad para reproducirse.

La palabra Sostenibilidad, al igual que su prima inglesa, es la combinación de las palabras Sostener y Habilidad. Es decir que cuánto más sostenibles somos, más habilidad poseemos para sostenernos. ¿No es esto maravilloso? Está palabra nos está hablando de recuperar nuestras aptitudes para sostenernos, a nosotros mismos. Nos habla de volver a amasar esa materia vital denominada conocimiento, y a hacerla práctica para por ejemplo, crecer nuestros propios alimentos, o por qué no, arreglar nuestros propios electrodomésticos.

La actual sociedad de consumo ha generado un facilismo difícil de evitar debido a las comodidades que el tener casi todo a un click y una transferencia de distancia. La pregunta que subyace es: ¿A qué costo lo estamos haciendo?

La Sostenibilidad también tiene que ver con la levedad, es decir, que tan leve es un ser humano para el planeta. Después de todo, es la tierra la que carga con nosotros ¿Cierto?

¿Cómo hacemos entonces para volvernos más leves? La levedad tiene que ver con la energía que le demandamos a nuestro entorno. Cuanta menos energía demandamos, más leves y por ende menos pesados, somos. Cuando alguien busca llamar la atención una y otra vez, nos desgasta, nos demanda energía, decimos: “que pesado”. Por el contrario cuando alguien nos hace reír, nos ayuda, nos enseña o nos da, nos sentimos aliviados.

¿Cómo hacemos para volvernos más leves? La levedad podría fácilmente relacionarse con las 4R en un orden de prioridad. Primero volver a pensar, repensar, ¿Hace falta que compre este producto? A esta R le sigue reducir, preguntarnos ¿Puedo comprar menos de esto? A reducir le sigue reusar. ¿Puedo volver a darle algún uso a este producto? Nuestras abuelas eran especialistas aprovechando la comida varias veces. Y recién al final, es que aparece  re-ciclar,  volver a darle un ciclo a un material.

Ésta lógica se puede aplicar a todo lo que hacemos. Re pensemos, sostengamos. Seamos más livianos.

Sostenibilidad o Sustentabilidad