Volar es malo para el planeta. ¿Cómo podemos ayudar a mejorarlo?

Te tomás un vuelo ida y vuelta entre Nueva York y California, y generaste alrededor del 20 por ciento de los gases de efecto invernadero que tu coche emite durante todo un año.

Si sos como otras personas, volar puede representar una gran parte de tu huella de carbono. La industria de la aviación representa el 11 por ciento de todas las emisiones relacionadas con el transporte en los Estados Unidos.

Según algunas estimaciones, anualmente alrededor de 20.000 aviones están en uso en todo el mundo, sirviendo a tres billones de pasajeros. En 2040, más de 50.000 aviones podrían estar en servicio, y se espera que vuelen más a menudo.

Si estás volando, estás añadiendo una cantidad significativa de gases a la atmósfera que calientan el planeta, hoy en día no hay manera de evitarlo, sin embargo hay algunas maneras de hacer que tu viaje en avión sea un poco más verde.

Primero, volar menos, reducir.

La forma más efectiva de reducir tu huella de carbono es volar con menos frecuencia. Si todos tomáramos menos vuelos, las compañías aéreas no quemarían tanto combustible.

Según el Banco Mundial, el americano promedio generó cerca de 16,4 toneladas métricas de dióxido de carbono en 2013. Según algunos cálculos, un vuelo de ida y vuelta desde Nueva York a San Francisco emite cerca de 0,9 toneladas métricas de dióxido de carbono por persona. Para un americano eso representa alrededor de un 1/8 de sus emisiones de carbono anuales.

(Como dato, el promedio global era cerca de cinco toneladas de dióxido de carbono por persona en 2013.)

volar

¿Y si voy en auto? Cuanto más larga sea la distancia, más eficiente será el vuelo, porque en velocidad crucero un vuelo requiere menos combustible. Es por esto que es mucho mejor hacer un vuelo de larga distancia que ir en auto. Por otro lado si el viaje es corto, puede que sea mejor ir en auto.

Los vuelos directos también pueden ayudar: cuantas más veces despegues, más combustible es necesario. Según un informe de 2010 de la NASA, cerca de 25 por ciento de las emisiones de un avión proceden de aterrizar y despegar. Esto incluye la rodadura, donde está la mayor fuente de emisiones en el ciclo de aterrizaje y despegue.

Por otro lado algunas investigaciones sugieren que volar en temperaturas más cálidas es menos eficiente, ya que el aire caliente es menos denso y hace que sea más difícil para los aviones obtener suficiente elevación para despegar y necesitan quemar más combustible.

¡Si volás, compensá!

En europa ya se pueden comprar billetes compensando el carbono emitido en el viaje, es decir pagás por remover los gases de efecto invernadero que fueron emitidos, secuestrando dióxido de carbono y removiéndolo de la atmósfera. Por ejemplo, podés poner dinero de tu pasaje para replantar árboles que absorben el dióxido de carbono de la atmósfera. Algunas de las líneas aéreas que ofrecen compensaciones son: Delta, United y JetBlue, entre otras.

Para compensar la huella de carbono de casi 0,9 toneladas métricas de un solo pasajero que viaja en los Estados Unidos desde Nueva York a San Francisco en julio en ida y vuelta, Sustainable Travel International, con su programa de compensación en EE.UU., ofrece dos opciones: donar $8,95 a un molino de viento en una granja en Texas o donar $10,75 a un programa de conservación forestal en Perú. En Argentina, es posible compensar a través de Banco de Bosques, un iniciativa que se encarga de proteger hectáreas de bosque.

Hay un cierto debate sobre la mejor manera de compensar, por ejemplo,  dónde y cuándo deberían elaborarse los programas de plantación de árboles para obtener el máximo efecto.

“Las compensaciones pueden proporcionar una manera útil para ayudar a reducir su huella climática”, dice Peter Miller, un científico del Natural Resources Defense Council. “Pero es importante asegurarse de que estás recibiendo reducciones de emisiones reales y creíbles.”

Para asegurarse de que un programa de compensación realmente hace lo que dice, tiene que cumplir varios criterios, incluyendo la verificación por un tercero. Todos los programas utilizados por las principales líneas aéreas son verificados por estas empresas para asegurarse que proporcionan los efectos de reducción de carbono que las compañías le demandan.

Tarifas de vuelo.

Según un estudio del Banco Mundial, las emisiones asociadas a volar en clase ejecutiva son aproximadamente tres veces superiores a las emisiones asociadas a volar en clase turista.

En clase ejecutiva y en primera clase, los asientos son más grandes, por lo que viajan menos pasajeros para la misma cantidad de combustible. El estudio estima que un asiento de primera clase podría tener una huella de carbono hasta nueve veces más que una turista. Finalmente los pasajeros de clase turista tienen algo por lo que estar contentos: su huella de carbono es menor.

Escuchemos a los asistentes de vuelo.

Al parecer, algunas de las reglas sobre cómo bajar y subir las persianas de las ventanas podrían ayudar a reducir las emisiones.

“Cuando aterrices en un destino cálido, los asistentes de vuelo podrían pedirte que cierres las persianas”, dice Christine Boucher, Directora de sostenibilidad ambiental global de Delta Air Lines.

“¿La razón? Reduce la cantidad de combustible utilizado para enfriar el avión cuando está en el Aeropuerto”, dice.

Esto no hará nada para contrarrestar todas las emisiones que el avión creó mientras volaba. Pero es un ejemplo de hasta dónde llegarán las aerolíneas para ahorrar combustible cuando puedan. Eso no solo ayuda a sus líneas, sino también a la salud del planeta.

Conozcamos los combustibles.

Las aerolíneas comerciales estuvieron utilizando biocombustibles en algunos vuelos de pasajeros desde 2011, mezclandolos en cantidades variables con combustibles convencionales basados en petróleo. Los biocombustibles, que pueden provenir de fuentes como aceites naturales, algas marinas y desechos agrícolas, pueden ayudar a reducir las emisiones de calentamiento del planeta por la aviación.

El año pasado, United Airlines comenzó a utilizar biocombustibles en todos sus vuelos para fuera de los Ángeles. El biocombustible, creado por una empresa llamada AltAir Fuels, se estima que redujo por lo menos 60 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con el combustible regular de jet, según United (Reduce emisiones usadas para fabricar el combustible así como las emisiones al quemarlo.)

Otras compañías y el gobierno estadounidense están trabajando para desarrollar biocombustibles alternativos para su uso en la industria aérea. Hasta ahora, sin embargo, no se ha desarrollado un mercado comercial viable.

En octubre, más de 190 países acordaron reducir la huella de carbono del transporte aéreo a través de una combinación de compensaciones y mejoras en la eficiencia.

También podés comprobar la eficiencia de combustible de las aerolíneas en que volás. Según un informe del Consejo Internacional de Transporte Limpio, Alaska Airlines y Spirit Airlines fueron las aerolíneas nacionales más eficientes en 2010. American Airlines y Allegiant Air estaban en la parte inferior de la lista de las 15 aerolíneas más grandes.

FUENTE: The New York Times versión on line

Traducción: José María Garrido Arenas

Revisión: Martín Almiña

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